La vestimenta de María Santísima de la Amargura Coronada y el calendario litúrgico

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El calendario litúrgico que establece la Iglesia católica comprende un periodo de tiempo de un año pero no empieza el uno de enero como podría suponerse sino que se inicia a finales de noviembre con la llegada del Adviento que durará cuatro semanas, después vendrá el tiempo de Navidad y a partir del domingo posterior a la Epifanía comienza la denominada  Primera Parte del  Tiempo Ordinario. El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma a cuyo final tenemos la Semana Santa y el Triduo Pascual. Los cincuenta días posteriores al Domingo de Resurrección es el periodo llamado Tiempo Pascual. A partir del Lunes de Pentecostés comienza la Segunda Parte del Tiempo Ordinario que finalizará nuevamente con la llegada del nuevo periodo de  Adviento.

Los diferentes periodos de tiempo litúrgicos cada uno con un significado cultual diferente marcan las vestimentas de las Vírgenes Dolorosas. En los lugares donde se sigue fielmente el calendario las imágenes de vestir son cambiadas en sus vestimentas de manera y forma de que siempre sus atavíos estén en justa correspondencia a las celebraciones religiosas.
Así cuando llega el Adviento es costumbre vestir a las dolorosas con mantos y sayas de tonos blanco y azul celeste, que son los colores de la Inmaculada Concepción propios de la festividad principal de estas fechas.
María Santísima de la Amargura Coronada vestida de inmaculada
Las imágenes permanecerán sin cambiar de atuendo hasta la llegada del primer tiempo ordinario en la cual suelen vestirse con colores propios de cada una de las hermandades o advocaciones.
Será con la llegada de la Cuaresma cuando se produzca el gran cambio en todas las imágenes, desde que en 1925 Juan Manuel Rodríguez Ojeda vistiera a Nª Sª de la Hiniesta de Hebrea la costumbre ha arraigado y se ha adoptado esta vestimenta.
María Santísima de la Amargura vestida a la usanza hebrea
Pasada la Semana Santa las imágenes que se encontraban con sus mejores vestimentas para la salida procesional nuevamente serán cambiadas a prendas más de diario donde la variedad de los colores y atuendos queda a la libertad de los vestidores y priostes. Cuando llegue el segundo tiempo ordinario, es decir cuando está próximo el verano climatológico las vírgenes suelen cambiar de vestimenta y lo hacen preferentemente a ropas de colores blancos, tanto las sayas como los mantos, así permanecerán hasta el final del curso cofrade.
Una vez que el verano concluye y se inicia el nuevo curso cofrade nuevamente se produce un cambio en la vestimenta que perdurará hasta que llegue el final del calendario litúrgico marcado principalmente por el mes de noviembre, mes de los Difuntos y la celebración de la festividad de Todos los Santos que supone que todas las imágenes dolorosas sean vestidas de luto, donde el color negro es el predominante aunque el color morado también pueda aparecer.
María Santísima de la Amargura con vestimenta para honrar a los difuntos
Una vez finalizado noviembre se concluye el curso litúrgico y volvemos a comenzar el nuevo ciclo y que así  sea por muchos años señal de que hemos sido testigos de ello.
Texto: Alfonso García – https://lunaparasceve.blogspot.com