Con motivo del solemne Triduo en honor de María Santísima de la Amargura Coronada, nuestra Hermandad presenta, en espíritu de fe y veneración, el altar de cultos dispuesto en honor de Nuestra Madre, quien se muestra revestida con majestuosa vestidura de Reina.
En esta ocasión, la Santísima Virgen luce el manto diseñado por Álvaro Abril Vela y bordado por Jesús Arco en 2011, una pieza que engrandece su ajuar y realza su presencia. Asimismo, viste la saya beige de motivos eucarísticos y ricos talcos, elaborada a partir de una casulla del siglo XVIII, y porta el puñal de oro de la cruz de Santiago, símbolo de su fortaleza y dignidad. En su mano derecha sostiene un delicado pañuelo blanco con la cruz de Santiago y un bordado con el nombre Sor Auxiliadora, regalo ofrecido por la Cofradía en recuerdo del 25º aniversario de su profesión religiosa. La Virgen ha sido ataviada por su vestidor, Paco Garvi, con la delicadeza y el cariño que siempre le caracterizan.
María Santísima luce con la Corona de su Coronación Canónica, diseño de Alberto Quirós sobre el canasto de Tomás Jerónimo de Pedrajas, realizada por el propio orfebre en el año 2015.
El conjunto floral, formado por nardos, rosas de pitiminí, rosas blancas y marfil, calas y liliums, entre otras variedades, aporta un marco de pureza, delicadeza y solemnidad que realza la presencia de la Santísima Virgen en su altar.
Queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a quienes han hecho posible este altar: al equipo de priostía, por su entrega generosa y su dedicación al servicio de Nuestra Madre, a la floristería Granatum Flores, por la belleza y el esmero con que han embellecido la ofrenda, y de manera muy especial a la comunidad de religiosas de las Madres Comendadoras de Santiago, por su constante cercanía y apoyo.
Bajo la mirada de María Santísima de la Amargura Coronada, renovamos nuestra fe y nuestra unión como Hermandad, acogidos a su maternal protección.
Fotografías: Carolina Fernández




