Vestida por Paco Garví, se nos presenta María Santísima de la Amargura Coronada, como una aparición apocalíptica. Vestida como el sol, rodeada de estrellas y con la luna bajo sus pies, y en su cabeza 12 estrellas. Lleva la Sagrada imagen el manto celeste de las estrellas, regalo de sus devotos y realizado con antiguos bordados de finales del XIX. La originalisima saya de tul, antigua labor de las Comendadoras de Santiago. En su pecho venera de Comendadora Mayor, cruz pectoral de plata sobredorada con esmaltes y zafiros, adquirida en Jerusalén. Y en su cintura medalla de la Real Orden Inmaculista de Carlos III. En su mano una azucena y un antiguo pañuelo de encajes, valiosas ofrendas de sus devotos completan está magistral vestimenta inmaculista. Ruega por nosotros.

Fotografías: Carolina Fernández



