La Santísima Virgen, Madre de Dios, se presenta revestida por Paco Garví con una elegante saya de encaje francés de plata y un majestuoso manto brocado en oro. Cubre su cabeza un delicado tocado de tul finamente bordado, y en su pecho resplandece una antigua venera de oro, signo de su realeza y pureza.
El Niño Jesús, en sus brazos, luce un vestido de damasco de seda morado, primorosamente bordado en oro, color propio del tiempo de Adviento
Fotografía: Carolina Fernández



