Paso de Palio – El Bordado

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A lo largo de los siglos las labores de bordados han encontrado un acomodo adecuado dentro de las tareas y recintos de las órdenes religiosas, en nuestro caso las Comendadoras de Santiago son las protagonistas de la mayoría de los bordados de la Cofradía: Guión Corporativo, Estandarte Simpecado, Guión Grupo Joven, varias Sayas y la obra cumbre que es el Paso de Palio de nuestra Sagrada Titular.

Durante casi diez años, desde que se concibió, se ha elaborado una gran obra de arte. La exigencia del diseño ha sido muy alta, su simbología ha obligado a utilizar todas las técnicas del bordado, y todos los tipos de hilos.

Sobre las técnicas y tipos de hilos utilizados, podemos decir que el bordado en sedas e hilo de oro a realce, debe seguir las reglas que durante siglos han consolidados los bordadores andaluces, tal como manda la tradición. Las piezas del bordado son tejidas aparte, una a una, siguiendo los dibujos del diseño, sobre un fieltro, luego se encolan o almidonan, se recortan y se puntean sobre el soporte elegido, terciopelo, seda, otomán o tisú, también sobre una malla de hilo de oro. Hay que decir que el hilo de oro nunca atraviesa el tejido, es el hilo de seda amarillo el que lo va sujetando y desarrollándose en varios tipos de puntadas según el efecto que se quiere conseguir. Las puntadas mas habituales son el zetillo, ladrillo, media onda, puntita, dado, cartulina, muestra armada, hojilla. El hilo también se presenta en varias variantes según la utilidad que le demos, entre ellos el torzal, moteado, brizcao, hojilla, canutillo, calabrote, o jiraspe que se hace a partir de seda de colores. Para toda esta labor, solo, las manos de los artesanos y objetos tan domésticos como agujas, alfileres, dedales, tijeras, cera de abeja y cepillos. La labor se hace en los bastidores, trozos de lienzos tensados que facilitan la tarea. Y una gran carga de maestría y paciencia, que el artesano ve recompensado cuando se culmina la tarea y surge el comentario elogioso o entusiasmado de las personas que contempla la obra de arte terminada.

La seda, el oro, el terciopelo, el tisú y la plata, se combinan dando lugar a un espectacular resultado con una personalidad propia: El Palio de la Virgen de la Amargura, distinto a todos, singular en su forma, atrevido en sus colores y combinaciones, armonioso en la complementación de los bordados y  la orfebrería. Alegre y elegantemente lleno de gracia en la calle. Millones de puntadas, miles de horas de trabajo, de sacrificio  y oración. Al principio el temor y la duda ante tan gran proyecto, luego la maestría, la ilusión y el cariño lo hacen una esplendida realidad. La comunidad de monjas Comendadoras de Santiago han hecho todo lo que estaba en su mano para concluir este trabajo, con una enorme entrega llena de sacrificio y generosidad. Lo mejor para su Madre de la Amargura. Un palio con forma y diseño del siglo XVIII, para una de las mas notables imágenes de la Escuela Granadina, gubiada por José de Mora,  o alguien muy cercano, en esa misma centuria.